Palabras mágicas en la infancia

Educar en el respeto, es una necesidad que nuestro mundo necesita y que para muchos/as es un área olvidada. El respeto puede hacerse presente de muchas maneras y en pequeños detalles, y en esta misma sutileza puede ser educada.

Los viajes me han permitido descubrir y conocer culturas donde la manera de relacionarse es distinta, y claro que es diferente pero me refiero a la distinción que percibí en torno a la forma de respetar al otro/a y su cordialidad con ello. Al menos para mi, existe una serie de palabras capaces de crear magia en cualquier contexto y con cualquier grupo humano. Ellas son Buenos días, Buenas tardes,  Buenas noches, Por favor, Gracias y Permiso. Creo firmemente en el poder de ellas y de cómo pueden transformar la manera en que nos relacionamos, cómo nos respetamos y como hacemos de esta existencia un lugar más amable para habitar.

El educar en ello, implica instaurarlo como un hábito en nuestros días y en los de niños y niñas. 

El buenos días, tardes o noches nos invita a regalar un mensaje de cordialidad con quienes nos encontremos, además de aceptar y valorar su presencia.

El Por favor nos enseña sobre la amabilidad y una manera agradable, suave y cortés de pedir algo.

La palabra Gracias nos permite valorizar la acción de otros/as y la consecuencia de ello.

El pedir Permiso nos posibilita el  acceso al aprendizaje del respeto por el otro/a, en torno a su presencia, su espacio y su derecho a ser.

Todo estas palabras nos abren puertas…

¿Cómo hacerlo en la infancia?

  • Lo más importante, es que sea mediante el ejemplo diario, ya que como adultos/as somos modelos a seguir.
  • Utilizando canciones, tales como: 

Peggysue.S.S