Importancia de la relajación al finalizar la práctica del yoga para niños

Las culminaciones en la vida son muy importantes. La forma en que algo llega a su final suele determinar la manera en la que una situación se graba en nuestra memoria. Ya lo decía William Shakespeare con el título de su comedia All’s well that ends well, o como se dice en español, a buen fin no hay mal principio. Es de gran importancia darle buen cierre a las cosas, a las situaciones y, por supuesto, a las prácticas de yoga.

Una sesión de yoga puede tener diferentes objetivos, dependiendo de cómo esté orientada. Distintas posturas estimulan distintas sensaciones y emociones. En el yoga para niños ocurre igual. Se pueden trabajar muchos aspectos físicos y espirituales a lo largo de una práctica, que recogerán una serie de beneficios de manera consciente e inconsciente. Para dar buen cierre a la práctica y garantizar que todos los aprendizajes se afiancen, es fundamental la relajación.

Después de terminar la serie de asanas, se puede finalizar la práctica con la postura de Savassana, también conocida como la postura del cadáver. Con ella, el cuerpo se extiende completamente sobre la espalda, con brazos y piernas ligeramente abiertos, percibiendo con toda la superficie posterior el apoyo de la tierra que recibe su peso. Muchos maestros del yoga coinciden en que esta es una de las posturas más importantes y más difíciles de llevar a cabo, por tratarse de la relajación absoluta.

Son muchas las bondades que la Savassana puede brindar, y proponer esta postura a los más pequeños puede hacerse con un sencillo y divertido juego de imaginación. Raquel Piñero, fundadora de una escuela de Yoga en España, sugiere usar a la estrella de mar como ejemplo. En este ejercicio, se les pide a los niños que adopten la postura que hemos descrito, con los ojos cerrados, la mandíbula relajada y respirando naturalmente.

Durante los minutos que se dediquen a la Savassana, los acompañamos con nuestra voz, a un ritmo y tono adecuados, narrando el entorno en el que vive la estrella de mar, la manera cómo ella se deja llevar ligeramente por las corrientes, consciente pero completamente relajada. Posteriormente y para finalizar, se les trae de vuelta a la realidad del espacio que les rodea, se les indica que realicen leves movimientos con los dedos de las manos, con los dedos de los pies, para luego abrir los ojos y reincorporarse de manera pausada y suave.

Si bien es cierto que puede resultar difícil conectar con una postura como la Savassana, su práctica permite a los yogis más jóvenes reconocer, desde la calma, el bienestar que conlleva el yoga, así como encontrar sosiego para las actividades que realicen posteriormente. Además de ser una excelente herramienta para retomar la respiración abdominal, que todos perdemos a medida que pasan los años, la relajación los conecta con el momento presente, liberando tensiones con cada exhalación, disfrutando el soporte de la tierra en el aquí y el ahora.

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