Yoga y Emociones

¿Quién nos enseña a escuchar nuestros deseos más profundos? ¿Quién nos enseña a seguir el corazón?

Las emociones nos proporcionan el sentimiento de existir en el mundo, nos individualizan, nos brindan la consciencia de nuestra propia persona.
El ser humano necesita restablecer el contacto con sus emociones, vivenciar una alfabetización emocional. Proporcionarle al corazón el valor que requiere, recobrar su inteligencia, es retornar a esa esencia que precisa ser cuidada.

Conocer el lenguaje de las emociones, nos permite comprender que aquellas, a quienes no les prestamos atención, se toman el poder, sofocándalas y no brindándoles el espacio necesario para reconocerlas, aceptarlas y manejarlas. Las emociones impregnan de manera sutil nuestra vida mental y actúan de filtro entre nuestro exterior e interior, dirigiendo nuestra decisiones y elecciones.

El aprendizaje emocional consta de varias acciones. Una de ellas es el reconocimiento de  la emoción y asignarle un nombre, lo que conocemos como gramática emocional. De esta manera podremos cultivar aquellas y desprendernos de otras que nos destruyen y destruyen a los demás, vivenciando los procesos de aceptación y regulación. 

El yoga infantil es un valioso medio para ayudar a nuestros niños y niñas a conectar con sus emociones y así convertirse en adultos  que conocen, cuidan y regulan su mundo emocional. El permitirles atenderlas y cuidarlas, es instalar el mensaje de la urgencia afectiva, de la relevancia del amor propio, para poder entregar amor al mundo.

El cuerpo es el primer instrumento de consciencia,  mediante prácticas corporales les permitimos que primero reconozcan sus cuerpos físicos para pronto ir desmantelando capas hacia adentro. Luego de esto, la práctica de dinámicas de relajación, respiración y meditación, nos edifica un camino para la urgencia de la cual hablamos.

¿Cómo hacerlo?

  • Identificación de la emoción en el cuerpo: A partir de un diálogo en torno a las emociones, pedirles que reconozcan en qué parte de sus cuerpos sienten la rabia, la tristeza, culpa, vergüenza, miedo etc. Cuando ya lo tengan, invitarlos/as a que busquen alguna postura para permitir que esa emoción se mueva de ahí.
  • Puedes acompañar la dinámica  anterior con un trabajo plástico, donde niños y niñas, traspasen la información a una creación plástica. Por ejemplo: que dibujen su silueta en una cartulina y pinten las zonas donde sienten cada emoción abordada, asignándole colores, formas y todo lo que salga espontáneamente de ellos/as.
  • Cuando cada niño y niña, previamente ha identificado las asanas que lo ayudan a calmar aquella emoción, puedes pedirles que elaboren una serie de posturas para permitir que esa rabia, pena y/o enojo se esfumen. Esto lo puedes acompañar de láminas para hacerlo más atractivo.
  • Luego del trabajo corporal como tal, puedes incluir dinámicas de respiración:

Estas son sólo algunas posibilidades de brindar educación emocional en nuestra infancia. La invitación es a buscar siempre y a generar espacios de escucha, expresión y contención.

Peggysue.S.S

YogaKiddy
YogaKiddy ofrece materiales educativos de yoga a profesionales que trabajan con niños y niñas y organiza Formaciones Internacionales de Monitor de Yoga Infantil.