Los Yoga sutras de Patanjali: Filosofía del yoga para niños (1/2)

Dada su naturaleza compleja, los Yoga Sutras de Patanjali pueden ser un texto bastante abrumador: Los yoguis pasan años leyendo, contemplando, analizando y releyendo los sutras en un intento de comprender plenamente lo que Patanjali describe como la práctica del yoga. Esto puede hacer parecer que la filosofía del yoga no pueda ser enseñada a los niños por su complejidad, pero ese pensamiento está alejado de la realidad.

Filosofía del yoga adaptada para niños

Es posible simplificar los yoga sutras de Patanjali sin subestimar la capacidad de aprendizaje de los niños. Sólo hace falta el uso de palabras más sencillas, ejemplos y situaciones de la vida cotidiana, así los niños aprenden de una forma más rápida y se sienten más atraídos hacia la filosofía del yoga que, de otra manera, considerarían aburrido.

Los Yoga sutras de Patanjali

Para que los niños aprendan cada uno de los pilares del yoga de forma fácil, podemos usar como ejemplo que cada uno de los 8 sutras son ramas que forman parte de un árbol, el árbol del yoga. Las 2 primeras ramas, Yama y Niyama, tienen 5 ramitas más pequeñas cada una, las cuales forman parte del todo.

Primera rama: Yama

Los Yamas se centran en nuestro comportamiento y en cómo actuamos en este mundo. Nos dan una advertencia sobre la forma en que tratamos a otras personas, a los animales, a la tierra, a nuestras pertenencias y a los lugares a los que vamos.

Podemos simplificarlo como: “Cosas que no se deben hacer”

Ahimsa: No violencia en la acción, habla y pensamientos con los demás ni conmigo mismo; ser amable conmigo y con los demás, esto incluye personas, animales, la naturaleza, todo lo que nos rodea.

Ejemplos que se pueden usar:

  • Hacia tu cuerpo: beber mucha agua, comerse toda la comida, dormir toda la noche.
  • En el habla: no gritar a nadie, no decir malas palabras, no responder de forma inapropiada.
  • En la acción: no golpear a los demás, respetar el espacio personal, tratar bien a las personas.

Satya: No decir mentiras; ser sincero conmigo mismo y con los demás.

Asteya: No robar; al contrario, sé generoso con lo que tienes.

Brahmacara: No malgastar la energía, usar la energía sabiamente.

Aparagraha: No seas codicioso; sé agradecido por lo que tienes. No acumular cosas innecesarias y no desear cosas que le pertenezcan a otros.

Segunda rama: Niyamas

Los Niyamas se basan en la autoconciencia. Cuando practicamos yoga, es muy importante que escuchemos a nuestros cuerpos y que comencemos a identificar realmente las señales que él nos da.

Podemos simplificarlo como: “Cosas que debemos hacer”

Saucha: Mantenerse limpio en cuerpo y mente. Esto incluye el bañarse correctamente, cepillarse los dientes.

Santosha: Ser feliz conmigo mismo y con los demás.

Tapas: Siempre trabaja duro. Tener disciplina a la hora de hacer cualquier cosa.

Svadhyaya: Estudiar es importante, pero no solo el estudio académico, también el estudio del ser. Aprender a conocerte en profundidad.

Ishvara pranidhana: Entregarse ante Dios, honrar lo Divino.

El resto de ramas o sutras los podrán conseguir en la siguiente parte, Los Yoga sutras de Patanjali: Filosofía del yoga para niños 2/2.

Yoga Infantil – El Encuentro con nuestro Niño Interior

El viaje comienza en nosotras/os, en nuestra historia, en nuestra infancia…

Escucharnos para así poder escucharlos/as…

Indagar sobre ello y desde ahí comprendernos, respetarnos y amarnos, nos proporciona señales necesarias para una resignificación de nuestra mirada hacia la infancia y todo ese mundo fascinante sobre la experiencia de ser niños y niñas. El emprender este camino, nos abre la puerta hacia el deleite por observar-se, escuchar-se, silenciar-se, conscientizar-se y con ello también la de comprometernos con la responsabilidad empoderada de educar.

Esa niña/o interior es quien nos recuerda una y otra vez la amalgama de colores, sabores, sonidos y sensaciones que ocurrieron en nosotros. Todas aquellas experiencias que vivenciamos, ya sean gratas o no tan así, nos construyeron en la mujer/hombre que somos hoy en día. Gracias a esa niña/o, quien se ha hecho presente, podemos alcanzar una comprensión mucho más profunda y fidedigna de los grandes maestros que son.

El revisar nuestros dolores, nuestras alegrías, nuestras luces, nuestras oscuridades, es parte de la responsabilidad social que debemos tener con y para el mundo.

Los niños y las niñas necesitan adultos sanos y con sus niños interiores aceptados, florecidos y más presentes que nunca.

Día a día debemos cuidarnos para compartir nuestra mejor versión, donde los errores valen y donde el amor por la transformación propia y del presente son fundamentales.

Si conscientizamos nuestra individualidad de manera amorosa, integrando toda nuestra historia y sosteniendo con valor a esa niña/o que fuimos, y que sigue estando ahí, aportaremos al desarrollo integral de nuestra infancia.

¿Porqué? Porque al adentrarnos en esos recuerdos de juegos, exploraciones, descubrimientos, sorpresas, libertades, alegrías, magias, etc., nos invita a escuchar esas necesidades atávicas e inherentes de todo niño/a. Nos sumerge en un océano de experiencias que nos permitirán comprenderlos más y dejar el “adultocentrismo” a un lado para dar paso a un encuentro empático.

No se trata de hacer más, se trata de hacerlo diferente, donde ellos y ellas, ¡Existan! Que sean protagonistas.

El yoga nos invita a incorporar la constante reflexión sobre la mirada que tenemos del mundo, de nosotros mismos y del camino elegido. Es tomar consciencia, es buscar hacia adentro, es una caja de herramientas para encontrarnos. Un medio para conocernos, EVOLUCIONAR.

¡Esa es la invitación! A cuidarnos y así facilitar experiencias integrales y transcendentes a nuestros niños y niñas.
Dejemos que nuestro pasado sea un baúl ¡repleto de riquezas! Riquezas para nosotrxs mismxs, para otros, para otras.

¿Cómo hacemos todo esto?

Aquí algunas sugerencias que puedes integrar:

  • Investigar sobre tu infancia, reuniendo acontecimientos importantes, vínculos que transcendieron y toda información que percibas que puede ser importante para ti.
  • Practicar Yoga regularmente.
  • Buscar instancias de ¡Juegos!, con niños-as y/o adultos.
  • Observar constantemente a la Infancia: en plazas, escuelas, contextos familiares, etc.
  • Escuchar diálogos infantiles.
  • Estar con muchos niños y niñas. Interesarse por sus mundos: escuchar y preguntar.
  • Apoyar la labor con bibliografía relacionada:
  • “El niño olvidado” Mercedes Guzmán. “Encuentra el hogar para tu niño interior” Stefanie Stahl. “El arte de cuidar a tu niño” Tich Nhat Hanh.

PEGGYSUE.S.S.